El potro de herrar de Castro de Cepeda

El potro de herrar de Castro de Cepeda se construyó en 1959, seguramente en una hacendera, y se hizo como se hacían entonces las cosas: bien. Sigue en pie 57 años después, aunque sea difícil recordar cuándo fue la última vez que se usó. Ni el paso del tiempo ni la falta de uso han podido con este vestigio de otra época, de otro Castro de Cepeda.
Potro de herrar de Castro de CepedaAlgunos pueblos del entorno de Astorga han apostado en los últimos años por recuperar sus potros, el último Valdeviejas. Antes lo hicieron también Turcia o Carneros. El potro de herrar de Castro de Cepeda, mientras tanto, permanece en un discreto segundo plano; quizá cuando desaparezca alguna de sus piezas, o cuando el paso del tiempo acabe por desmontarlo, alguien pida una subvención para construir un potro nuevo, flamante, en un lugar principal del pueblo. Un potro que nadie usará nunca, sin cicatrices, sin historia, sin alma, pero un potro que saldrá en la prensa, con un pedáneo o un alcalde sonriendo para la foto, felicitándose por su buena gestión.

Potro de Castro desde otro ángulo

Yo, la verdad, prefiero este viejo potro en un rincón sin encanto. Abandonado como la mayoría de las casas del pueblo, desnudo, pero en pie, deseoso de contar su historia en silencio a cuantos se acerquen a contemplarlo, a inmortalizarlo en unas cuantas fotografías, ninguna bonita. La historia de Castro de Cepeda es la de muchos otros pueblos de León, una historia de emigración, de abandono y de olvido. La provincia se va convirtiendo, poco a poco, en el museo etnográfico más grande del mundo. Y al aire libre. El potro de herrar de Castro de Cepeda bien podría ser la pieza destacada de este mes de marzo.

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